La seguridad digital como garantía de dignidad en el sector social
La digitalización ha aportado herramientas que facilitan el trabajo de los profesionales del sector social, pero también plantea retos. En ámbitos como los servicios sociales, donde se trabaja con información personal y a menudo vinculada a situaciones de vulnerabilidad, suelen surgir dudas sobre la seguridad y la protección de datos: ¿cómo se protegen los datos?, ¿qué riesgos existen?, y sobre todo, ¿cómo podemos garantizar que la tecnología no comprometa la dignidad y la privacidad de las personas atendidas?
Por qué la seguridad es esencial en los servicios sociales
En los servicios sociales se gestionan datos altamente sensibles de las personas atendidas: información personal identificativa, informes sociales, historiales familiares, datos económicos, diagnósticos, situaciones de violencia, medidas de protección de menores… La combinación de estos datos crea perfiles muy detallados que, si se filtran o se utilizan de forma indebida, pueden tener consecuencias graves como discriminación, estigmatización, suplantación de identidad, extorsión o incluso riesgos físicos en casos de violencia machista o conflictos familiares.
La confidencialidad de los datos y la información personal está reconocida por el Sistema Catalán de Servicios Sociales como uno de los derechos sociales fundamentales. La protección de datos no es solo una obligación legal, sino una condición imprescindible para garantizar la dignidad, la privacidad y el bienestar de personas que a menudo se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
La digitalización de los servicios sociales y los rápidos cambios y avances, como el auge de la inteligencia artificial, amplían el reto de mantener la privacidad y la confidencialidad de los datos de las personas atendidas.
La seguridad digital se convierte, por tanto, en un elemento esencial para garantizar la dignidad y la integridad física y emocional de las personas atendidas, así como su confianza en los servicios de atención.
Retos de seguridad tecnológica en el ámbito de los servicios sociales
Uno de los problemas más habituales a los que se enfrentan los servicios sociales en el ámbito digital es la dispersión de la información. A menudo las bases de datos están repartidas entre diversas aplicaciones y sistemas poco integrados. Esta fragmentación no solo dificulta el trabajo diario, sino que incrementa los riesgos de seguridad: más puntos de acceso, más vulnerabilidades y más posibilidades de error. Centralizar la información en un único espacio seguro ayuda a reducir riesgos y a mejorar la gestión de datos.
La inteligencia artificial: compartición de datos confidenciales y fuga de información
El auge de la inteligencia artificial aporta numerosas ventajas en la optimización de tareas y la agilización de procesos, permitiendo liberar tiempo para ofrecer un mejor acompañamiento a las personas atendidas. Sin embargo, también surgen dudas y cuestiones éticas alrededor de esta herramienta tecnológica. En los servicios sociales, estas inquietudes son especialmente relevantes debido a la sensibilidad de los colectivos y casos con los que se trabaja.
La IA puede suponer una amenaza para la privacidad y la seguridad. Estas herramientas recopilan grandes cantidades de datos proporcionados por el usuario, que se utilizan para entrenar los modelos y ofrecer respuestas más personalizadas. Esto puede comprometer la privacidad si los datos se envían a servidores externos, si no hay control sobre dónde se almacenan o si se utilizan para mejorar modelos comerciales. Este riesgo es crítico en servicios sociales, donde se trabaja con datos especialmente protegidos.
Otro reto es la posible fuga de datos, es decir, que la información proporcionada por un usuario pueda ser compartida con otros. Esto puede ocurrir si se trabaja con modelos no aislados, si hay errores en la gestión de memoria del sistema o si no existen protocolos estrictos de compartimentación.
Brecha digital y seguridad: la vulnerabilidad digital
La brecha digital no solo afecta al acceso a la tecnología, sino también a la capacidad de protegerse frente a riesgos digitales. Según el estudio sobre la Brecha Digital en Cataluña, suele observarse una relación entre colectivos vulnerables y un menor nivel de habilidades y competencias digitales, incluidas las relacionadas con la seguridad digital y la protección de datos.
Las personas con menos competencias digitales pueden tener más dificultades para:
- reconocer cuándo están compartiendo datos sensibles
- detectar aplicaciones o webs no seguras
- entender qué implica dar consentimiento digital
- elegir contraseñas seguras
- identificar intentos de phishing
- gestionar permisos y configuraciones de privacidad
Esto las hace más vulnerables a filtraciones involuntarias o a compartir información sin ser conscientes de ello.
¿Cómo protege Nidus los datos?
La app de Nidus está diseñada teniendo en cuenta las necesidades de las personas atendidas por los servicios sociales, situando la seguridad de sus usuarios en primer plano.
Por un lado, Nidus incorpora mecanismos de seguridad para proteger los datos:
- Encriptación de la información.
- Servidores seguros con monitorización 24/7 para prevenir accesos no deseados, ataques o amenazas que puedan comprometer el sistema.
- Sistema de IA cerrado, donde los datos y las respuestas generadas se tratan exclusivamente dentro del entorno de la aplicación y no se almacenan ni se utilizan para entrenar modelos externos, garantizando la confidencialidad.
Por otro lado, Nidus está orientada a ofrecer a los usuarios las máximas garantías de seguridad y a empoderarlos en la decisión de compartir, o no, la información que deseen, mediante funcionalidades como:
- Autenticación de doble factor, que permite una doble validación del perfil para evitar accesos no deseados. A diferencia de otros programas, Nidus ofrece la posibilidad de realizar esta validación con el apoyo de un profesional autorizado, lo que contribuye a reducir la brecha digital y garantiza la seguridad incluso cuando la persona no dispone de móvil o correo electrónico.
- Refuerzo de la protección de datos. El usuario siempre decide qué quiere compartir. Cada acción requiere su consentimiento.
- Unificación de diversas funciones en un entorno fácil de usar, lo que evita confusiones y reduce la brecha digital.
La digitalización de los servicios sociales es una gran oportunidad, pero solo será realmente transformadora si se lleva a cabo con garantías de seguridad. No se trata solo de innovar, sino de hacerlo con criterios claros de seguridad, confidencialidad y respeto por los derechos de las personas atendidas.
En un entorno donde se gestionan datos especialmente sensibles, proteger la información no es una cuestión técnica: es una responsabilidad ética y un compromiso con la dignidad de las personas. Impulsar soluciones que integren la protección de datos desde el diseño, que reduzcan riesgos y que hagan comprensible y accesible la gestión de la información es clave para generar confianza y garantizar una atención de calidad.
Nidus apuesta por esta visión: un modelo en el que la tecnología acompaña, pero no sustituye; donde la seguridad es central; y donde las personas mantienen siempre el control de su información. Porque en los servicios sociales, proteger los datos es también una forma de proteger a las personas.
