Apoyo a la regularización migratoria a través de los servicios sociales: un enfoque profesional y centrado en la persona

El pasado 14 de abril, el Gobierno de España aprobó el Real Decreto 316/2026, que estableció un plazo, del 16 de abril al 30 de junio de 2026, para que las personas que ya residen en el territorio español puedan acceder a las vías ordinarias de regularización.

La regularización administrativa de las personas migrantes implica una serie de trámites legales que deben completarse en un plazo breve. Este proceso es complejo y, a menudo, está condicionado por factores sociales y estructurales. No se trata solo de obtener un permiso de residencia o de trabajo, sino de acceder a los derechos fundamentales.

En este contexto, los servicios sociales se convierten en un actor clave, no solo como puntos de información, sino como espacios de acompañamiento y apoyo en procesos que suelen ser inciertos y prolongados.

La falta de regularización equivale a desigualdad social

Iniciar un proceso de regularización sin documentación suele implicar una situación previa de vulnerabilidad. Las personas pueden encontrarse con dificultades en ámbitos como la vivienda, el empleo, la salud o las redes de apoyo social.

La falta de permisos administrativos limita el acceso al mercado laboral formal, lo que puede aumentar la precariedad económica y provocar inestabilidad en la vivienda. La irregularidad administrativa es un factor estructural de exclusión social.

El papel de los servicios sociales más allá de la gestión de recursos

Los equipos de servicios sociales ocupan un lugar central en el apoyo a los procesos de regularización.

En la práctica, su función va mucho más allá de la derivación o la orientación administrativa. Los trabajadores sociales:

  • traducen el complejo lenguaje administrativo a términos comprensibles
  • ayudan a identificar los pasos a seguir
  • acompañan a las personas a lo largo de largos procesos de seguimiento
  • fomentan la confianza institucional en personas que pueden haber tenido experiencias previas de desconfianza o exclusión
  • coordinan los recursos con otros servicios y organizaciones

En muchos casos, los servicios sociales actúan como intermediarios entre la persona y la administración, facilitando la comprensión de un sistema al que no siempre es fácil acceder.

La complejidad del sistema

Uno de los principales retos señalados por los profesionales es la complejidad de los trámites administrativos relacionados con la inmigración. Estos trámites pueden variar en función de requisitos específicos que no siempre son fáciles de interpretar.

A esto se suman una serie de factores operativos:

  • agendas de citas saturadas y largos tiempos de espera
  • la dispersión de la información entre diferentes administraciones
  • la dificultad para realizar un seguimiento del estado de los expedientes
  • la falta de integración entre los sistemas

Esta situación supone una carga significativa para los profesionales, que a menudo tienen que dedicar gran parte de su tiempo a tareas administrativas, lo que afecta a la calidad de la asistencia prestada.

Sobrecarga de los servicios sociales por el aumento de la demanda

Este proceso también ha puesto de manifiesto las limitaciones de los servicios públicos encargados de atender a las personas en situación administrativa irregular. Diversos profesionales, administraciones locales y organizaciones sociales han advertido de que el aumento de la demanda ha generado una carga de trabajo considerable. Los servicios sociales municipales y las organizaciones del tercer sector han tenido que asumir una carga de trabajo extraordinaria sin disponer siempre de los recursos humanos, financieros o tecnológicos necesarios. Algunas de las tareas relacionadas con la regularización han recaído en las autoridades locales, que a menudo no estaban preparadas para gestionar este volumen de trámites administrativos.

A esta situación se suman las dificultades técnicas con los sistemas de gestión, la saturación de las oficinas de inmigración y los plazos ajustados del proceso. Este escenario pone de relieve la necesidad de que los procesos de regularización vayan acompañados de una planificación adecuada, del refuerzo de los servicios públicos y de una mejor coordinación entre administraciones y organizaciones, con el fin de garantizar tanto los derechos de las personas migrantes como la calidad de la atención profesional.

Las necesidades de las personas en proceso de regularización

Más allá de los requisitos legales, las personas en proceso de regularización suelen compartir una serie de necesidades que no se hacen evidentes en el procedimiento formal.

Entre ellas se incluyen comprender los pasos del proceso, disponer de información clara, coherente y actualizada, contar con un punto de contacto profesional estable, evitar la pérdida de citas, documentos o plazos, mantener la continuidad del apoyo o reducir la sensación de incertidumbre.

Estas necesidades ponen de manifiesto que la regularización no es solo un proceso jurídico, sino también de orientación, confianza y apoyo emocional.

Una comunicación clara y accesible como condición para la equidad

Uno de los factores que más influye en el éxito de los procesos de regularización es la capacidad de comprender los trámites. El lenguaje administrativo, a menudo técnico, puede convertirse en una barrera importante.

Por este motivo, la comunicación por parte de los servicios sociales desempeña un papel esencial. Entre las buenas prácticas en este ámbito se incluyen:

  • simplificar los pasos de los trámites
  • utilizar diagramas o representaciones visuales
  • reforzar la comprensión mediante la repetición y el seguimiento
  • adaptar el lenguaje a los distintos niveles de dominio de la lengua
  • combinar canales de comunicación digitales y presenciales

Hacer que la información sea clara y accesible para las personas a las que se atiende puede ser de gran ayuda y facilitar en gran medida los trámites del proceso de regularización.

Acompañamiento continuo: una intervención sostenida a lo largo del tiempo

Los procesos de regularización no son intervenciones puntuales, sino trayectorias a largo plazo que pueden prolongarse durante meses. Esto requiere un acompañamiento continuo, lo que implica:

  • mantener la relación a lo largo del tiempo
  • realizar revisiones periódicas de la situación
  • adaptar las intervenciones a las distintas fases del proceso
  • combinar el apoyo administrativo con el apoyo emocional
  • coordinar los distintos recursos y servicios implicados
  • garantizar que la documentación sea correcta y esté actualizada

El acompañamiento no consiste solo en resolver problemas, sino en estar presente y ofrecer el apoyo necesario en contextos de incertidumbre.

El reto de la digitalización en el ámbito social

La progresiva digitalización de la administración pública ha planteado nuevos retos. Aunque puede aportar eficiencia y agilidad, también puede generar nuevas formas de exclusión para las personas con acceso digital limitado o que carecen de competencias tecnológicas.

En este sentido, surgen desigualdades relacionadas con:

  • el acceso a portales administrativos que no son intuitivos
  • la dependencia de terceros para realizar trámites
  • la dificultad para realizar un seguimiento de los procesos digitales

Por lo tanto, la digitalización solo puede considerarse una mejora efectiva si tiene en cuenta las realidades de las personas y sus necesidades.

La regularización administrativa de las personas migrantes no es un mero trámite jurídico, sino un proceso vinculado al acceso a los derechos, a la inclusión social y a la construcción de un proyecto de vida digno. En este contexto, los servicios sociales desempeñan un papel fundamental a la hora de proporcionar acompañamiento, orientación y apoyo, especialmente ante la complejidad de los trámites y las situaciones de vulnerabilidad que a menudo afectan a las personas migrantes. Reforzar la coordinación entre los servicios, mejorar la comunicación con las personas atendidas e incorporar recursos que permitan centralizar la información y mejorar el seguimiento son elementos clave para avanzar hacia una intervención más eficiente, equitativa y centrada en las necesidades de las personas.

¿Cómo puede Nidus ofrecer apoyo en este proceso?

Los procesos de regularización implican gestionar la documentación, cumplir con los plazos y realizar un seguimiento continuo a lo largo del tiempo. En este contexto, Nidus puede facilitar tanto el trabajo de los profesionales como la autonomía de las personas a las que se presta apoyo.

La aplicación cuenta con una caja fuerte digital en la que se pueden almacenar y compartir documentos de forma segura con los profesionales, lo que facilita la coordinación y el seguimiento de los casos. Además, envía recordatorios cuando los documentos están a punto de caducar, lo que ayuda a prevenir problemas y a mantener la información actualizada.

De este modo, Nidus contribuye a una intervención más eficiente, coordinada y centrada en la persona, lo que permite dedicar más tiempo al apoyo y menos a la gestión administrativa.

Oportunidades y retos de la inteligencia artificial en el ámbito de los servicios sociales

La inteligencia artificial está transformando rápidamente múltiples ámbitos de nuestra sociedad, y los servicios sociales no son una excepción. Ante el constante aumento de la demanda de servicios sociales, la complejidad de las situaciones que se atienden y la necesidad de ofrecer respuestas más ágiles y personalizadas, las herramientas de IA emergen como una oportunidad para reforzar el trabajo profesional y mejorar la atención a las personas. Sin embargo, su introducción también plantea retos importantes que deben abordarse de forma responsable, con criterio ético y centrándose en los derechos de las personas usuarias de los servicios.

Retos de la implementación de la IA en los servicios sociales

El uso de la IA puede ofrecer numerosas ventajas, pero para sacarle el máximo partido debemos identificar los retos que plantea y tratar de minimizar cualquier posible impacto negativo. La sensibilidad de la información con la que se trabaja, la diversidad de situaciones que viven las personas que reciben los servicios y el impacto que estas herramientas pueden tener en la toma de decisiones hacen necesario analizar cuidadosamente las principales limitaciones asociadas a su uso para poder abordarlas.

Sesgos

Los modelos de inteligencia artificial se entrenan con grandes cantidades de datos e información que no siempre son representativos de las características de los grupos a los que atienden los servicios sociales. Por lo tanto, las herramientas y los modelos de IA pueden presentar sesgos en la representación del género, la orientación sexual, las diferentes etnias… y ofrecer respuestas que pueden ser discriminatorias, reproduciendo así las desigualdades existentes o reforzando los estereotipos, lo que puede tener un impacto directo en la percepción de la realidad y en la toma de decisiones.

Brecha digital

Otra cuestión, señalada por ejemplo en el estudio sobre la brecha digital entre las personas atendidas por organizaciones sociales, realizado por la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social de Cataluña, es la dificultad para distinguir la información fiable de los contenidos menos rigurosos. Esta variabilidad en el rigor informativo puede verse amplificada cuando se utilizan herramientas de inteligencia artificial. Sin una comprensión adecuada de su funcionamiento y sus limitaciones, aumenta el riesgo de desinformación o interpretaciones erróneas.

Nidus se ha desarrollado teniendo en cuenta las necesidades de los servicios sociales, tanto públicos como privados, y basándose en la experiencia adquirida en la atención directa centrada en la persona. En este sentido, el Asistente de IA está configurado y adaptado para este ámbito de uso, priorizando la relevancia, la fiabilidad y la adecuación de las respuestas a las consultas de los usuarios.

Protección de datos

Otro aspecto que suscita dudas sobre la inteligencia artificial es la protección de datos. Algunas de las preocupaciones de los usuarios son las fugas de datos, la falta de conocimientos sobre seguridad digital o la falta de transparencia en las herramientas tecnológicas. En la prestación de servicios se maneja información altamente sensible, por lo que la seguridad y la privacidad son esenciales.

Nidus utiliza un modelo de inteligencia artificial implementado en un entorno controlado, lo que garantiza que la información permanezca dentro de su ecosistema y no se comparta con servicios externos. Esto ayuda a minimizar el riesgo de fugas de datos. Además, la plataforma incorpora protocolos de seguridad que garantizan el cumplimiento escrupuloso de la normativa vigente en materia de seguridad y protección de datos personales.

Exceso de confianza

Las herramientas de inteligencia artificial pueden cometer errores. Según un informe sobre AI Safety, existe un exceso de confianza en la información obtenida a través de la inteligencia artificial y una disminución de la capacidad para analizar, evaluar y cuestionar la información. Esto supone un riesgo, especialmente para los grupos vulnerables que cuentan con menos competencias digitales.

Los retos asociados a la implementación de la IA en el sector social no deben suponer un obstáculo para su adopción; más bien, deben identificarse y comprenderse para garantizar la integración responsable de la IA en los servicios sociales, siempre como apoyo al trabajo profesional y con las personas en el centro de la atención.

Ventajas de la IA en servicios sociales

La inteligencia artificial ofrece numerosas posibilidades para reforzar la labor de los servicios sociales y mejorar la atención a las personas. Cuando se utiliza de forma adecuada, puede ayudar a optimizar los procesos, facilitar la toma de decisiones y ofrecer respuestas más personalizadas y eficientes a unas necesidades cada vez más diversas y complejas. A continuación se presentan algunos de sus principales usos en el ámbito de los servicios sociales:

Optimización del trabajo

Una de las principales ventajas de la inteligencia artificial es el análisis de datos. Los modelos predictivos de IA permiten analizar estadísticamente grandes cantidades de información procedente de diversas fuentes para identificar patrones y predecir situaciones. En el ámbito de los servicios sociales, estas herramientas pueden utilizarse para identificar mejor las situaciones de vulnerabilidad y diseñar una respuesta más eficaz. De este modo, los profesionales de los servicios sociales pueden ofrecer respuestas más rápidas y personalizadas a los usuarios de los servicios, asignando los recursos adecuados en cada caso.

La IA ofrece la oportunidad de reducir la carga administrativa de los servicios sociales, agilizando los procesos más complejos y permitiendo a los profesionales centrar su atención y su tiempo en la relación y la atención a la persona que lo necesita.

Mejora de la toma de decisiones

La inteligencia artificial no sustituye al criterio humano, pero puede facilitar el proceso de toma de decisiones mediante el análisis objetivo de los datos. Las herramientas de IA pueden proporcionar información relevante, comparar casos similares, identificar factores de riesgo que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos y sugerir posibles líneas de intervención. Esto ayuda a reducir la subjetividad y a reforzar la coherencia entre los profesionales y los equipos.

Autonomía

Una de las funciones más importantes de la inteligencia artificial es proporcionar un mejor apoyo y promover la autonomía de todas las personas en general, pero especialmente y de manera significativa de aquellas que se encuentran en situaciones vulnerables. Los modelos de IA proporcionan apoyo y pueden facilitar la gestión de una amplia variedad de situaciones. Aunque no sustituyen en modo alguno la presencia de un profesional, en situaciones de crisis, especialmente cuando no se dispone de un profesional de forma inmediata, pueden resultar particularmente útiles y ofrecer herramientas para aliviar la crisis.

Con esta filosofía, Nidus incorpora un asistente de IA diseñado para ofrecer apoyo complementario y personalizado al usuario, programado para adaptarse a las necesidades específicas de cada persona. Este asistente facilita las tareas diarias, automatiza la gestión de citas y está específicamente capacitado para apoyar a los grupos vulnerables atendidos por los servicios sociales.

Personalización de la atención

Los modelos de IA pueden adaptar las recomendaciones, los recordatorios, los itinerarios de apoyo o los recursos a las necesidades específicas de cada persona. Esta personalización resulta especialmente útil para grupos con necesidades complejas, ya que permite ajustar el apoyo al ritmo, las capacidades, las necesidades y las preferencias de cada persona.

Este es el caso del Asistente de IA de Nidus, que recuerda las interacciones con los usuarios para adaptar y personalizar sus respuestas.

Evaluación y mejora continuas

Las herramientas de IA pueden analizar la eficacia de los programas, las intervenciones y los recursos, identificando qué funciona y qué no. Esto permite a las organizaciones sociales tomar decisiones basadas en datos y mejorar continuamente sus servicios, optimizando los recursos y el impacto.

Las aplicaciones de la inteligencia artificial en los servicios sociales pueden generar beneficios tanto para los profesionales como para las personas a las que atienden. Aunque estas herramientas no sustituyen al criterio ni al apoyo humanos, pueden constituir una valiosa ayuda para mejorar la eficiencia, la calidad de la atención y la capacidad de respuesta de los servicios.

¿Cómo incorpora Nidus la inteligencia artificial en su funcionamiento?

Nidus incorpora un asistente de inteligencia artificial que ofrece un apoyo adicional al de los profesionales, adaptado a las necesidades específicas de cada usuario. Se trata de una herramienta segura, entrenada específicamente para usuarios de servicios sociales, que:

  • Ofrece atención personalizada, recordando el nombre y los intereses del usuario.
  • Automatiza tareas cotidianas, como la gestión de citas y el calendario.
  • Responde de manera empática y positiva.
  • Detecta posibles situaciones de riesgo o peligro y activa alertas automáticas, recomendando ponerse en contacto con un profesional o llamar al 112.

La inteligencia artificial puede convertirse en un valioso aliado para los servicios sociales, ya que ayuda a mejorar la eficiencia, anticipar situaciones de riesgo y reforzar la autonomía de los usuarios de los servicios. No obstante, su implementación requiere una perspectiva crítica que tenga en cuenta los sesgos, la protección de datos, la accesibilidad y la brecha digital. Herramientas como Nidus demuestran que, con un diseño responsable adaptado a las necesidades específicas de los usuarios, la tecnología puede contribuir a un modelo de atención más preventivo, inclusivo y centrado en la persona.

La brecha digital en los servicios sociales: definición, tipos e impacto

La brecha digital es una de las principales desigualdades de la sociedad actual, especialmente relevante en ámbitos como los servicios sociales y el acceso a los derechos fundamentales. En Cataluña, esta cuestión afecta de manera desigual a diferentes grupos, limitando no solo el acceso a Internet y a la tecnología, sino también su capacidad para utilizarlas y aprovechar sus beneficios. Factores como la situación socioeconómica, la edad, el nivel educativo o la vulnerabilidad influyen directamente en esta brecha digital.

En este contexto, comprender qué es la brecha digital, qué tipos existen y cómo afecta a los grupos más vulnerables es clave para diseñar estrategias de inclusión digital eficaces y reducir las desigualdades sociales asociadas.

¿Qué es la brecha digital y por qué es importante?

Entendemos por brecha digital la diferencia en las oportunidades de acceso a Internet y a las tecnologías de la información y la comunicación que se da entre las personas debido a su situación económica o social o a sus capacidades.

Según el estudio sobre la brecha digital en Cataluña, realizado por el Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Cataluña en colaboración con KPMG en 2022, se distinguen tres tipos de brecha digital:

  • de acceso, es decir, la posibilidad que tienen las personas de acceder a la tecnología.
  • de uso que las personas hacen de la tecnología y de la red.
  • de conocimiento, es decir, el nivel de comprensión de la tecnología, las herramientas o la red.

Brecha digital en el acceso a la tecnología

En lo que respecta al acceso a la tecnología, existen varias razones por las que una persona no la utiliza. En primer lugar, la infraestructura no es la misma en todos los territorios y la cobertura y la velocidad de las redes varían. En el caso de Cataluña, hay zonas con menor acceso a conexiones rápidas y de alta calidad, lo que pone a los usuarios en desventaja en comparación con otras regiones con mejor conectividad.

Otra limitación al acceso a la tecnología es la capacidad económica para cubrir los costes asociados. Los recursos de las TIC suelen tener unos costes relativamente elevados, por lo que no es raro encontrar menos dispositivos en los hogares con ingresos más bajos.

La falta de conocimientos suele provocar frustración y puede ser otra razón por la que las personas decidan no acceder a Internet.

Según los datos del estudio sobre la brecha digital entre las personas atendidas por organizaciones sociales, realizado por la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social de Catalunya, los costes de conexión son una de las principales razones por las que las personas no tienen acceso a Internet, pero también destacan el desconocimiento sobre cómo utilizar los recursos TIC o la necesidad de desplazarse para utilizarlos. En el caso de las personas con discapacidad, el 85 % percibe las herramientas tecnológicas adaptadas como más caras que los dispositivos genéricos.

El estudio revela que, aunque el uso de los teléfonos inteligentes se ha generalizado y un número considerable de personas tiene acceso a Internet, la brecha digital en el acceso a los recursos de las TIC no se ha superado por completo, y las personas que reciben apoyo de los servicios sociales, especialmente los grupos más vulnerables, siguen enfrentándose a obstáculos como el coste económico de la tecnología, la falta de autonomía para acceder a Internet desde cualquier lugar, o la falta de accesibilidad y facilidad de uso para personas con capacidades motoras y cognitivas diferentes.

Brecha en el uso de la tecnología digital

En cuanto al uso de la tecnología, se observa que a partir de los 55 años disminuye el uso de los recursos de las TIC e Internet. El nivel educativo y los ingresos influyen significativamente en el uso de Internet, de modo que la brecha digital se acentúa entre las personas con estudios incompletos o con ingresos inferiores a 900 € al mes.

Cabe señalar que, aunque se observa un menor uso entre los grupos con niveles más bajos de educación o ingresos, la adopción de la tecnología y los servicios utilizados también varía entre estos dos grupos. Las personas con bajos ingresos hacen un uso considerable de la tecnología para buscar empleo, utilizar redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea, mientras que las personas con bajos niveles de educación suelen utilizarla menos, independientemente del servicio.

En lo que respecta a las personas atendidas por los servicios sociales, la intensidad del uso de dispositivos y equipos de TIC depende, ante todo, de la facilidad de acceso y la autonomía de que disponen en relación con ellos. Las competencias digitales también influyen en la frecuencia de uso, ya que las dificultades para llevar a cabo actividades cotidianas con recursos tecnológicos generan sentimientos de frustración y amplían la brecha digital.

También se observa que las aplicaciones de mensajería instantánea y comunicación son, en general, las más accesibles y fáciles de usar, incluso para las personas con menos competencias en TIC. Por el contrario, los servicios que permiten la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades pasan a un segundo plano y son más difíciles de acceder.

Los factores socioeconómicos condicionan significativamente el acceso a los recursos tecnológicos y a la formación que mejora las competencias en TIC. Los rápidos cambios en el ámbito de la tecnología pueden generar un fuerte sentimiento de frustración y baja autoestima en las personas en riesgo de exclusión social, ya que no se sienten capaces de adaptarse a estos avances.

El estudio de la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social de Catalunya analiza también las limitaciones en las competencias sustantivas observadas en las personas atendidas por los servicios sociales:

  • Se ha observado una falta de calidad en la búsqueda y el procesamiento de la información, como el desconocimiento de las palabras clave para obtener resultados, la dificultad para distinguir entre información fiable y engañosa, o las dificultades para gestionar y almacenar la información.
  • En lo que respecta a la comunicación, en general se observa una mayor facilidad de uso, pero surgen dificultades en determinadas acciones, como la descarga de archivos por correo electrónico, la creación de perfiles en redes sociales o la suscripción a canales para recibir información.
  • En la creación de contenidos se observa un mayor nivel de desigualdad, especialmente entre los adultos menos familiarizados con las herramientas necesarias.
  • La falta de competencias también es evidente en materia de seguridad, privacidad y gestión de datos personales en línea, de nuevo de forma especialmente pronunciada entre los adultos. Esta falta de conocimientos provoca ansiedad, especialmente entre las personas con menos competencias en TIC.
  • Quienes hacen un mayor uso de las TIC tienen mayor competencia para resolver los problemas derivados de ese uso, lo que aumenta la autonomía de las personas, mientras que un menor uso tiene el efecto contrario.

El informe concluye que las competencias digitales están estrechamente vinculadas a las competencias básicas, como la lectura, la escritura y el razonamiento matemático. Por lo tanto, es importante potenciar la formación en estas áreas para facilitar la adquisición de competencias digitales.

Brecha digital de conocimiento relacionado con la tecnología

El estudio sobre la brecha digital en Cataluña evalúa el desempeño en diversas tareas informáticas (uso de procesadores de texto, creación de archivos que incorporan múltiples elementos, uso de hojas de cálculo, edición de fotos, archivos de vídeo o audio, programación…), y concluye que el nivel socioeconómico influye en los resultados de estas pruebas.

Se observa que unos niveles más altos de educación e ingresos se corresponden con la realización de un mayor número de las tareas informáticas evaluadas. Solo el 26% de las personas con bajos niveles de educación ha llevado a cabo alguna de las tareas, mientras que el 92% de las personas con título universitario sí lo ha hecho. En cuanto a los ingresos, el 49% de las personas con ingresos bajos ha realizado alguna de las tareas, mientras que, en el caso de las personas con ingresos más altos, el porcentaje asciende al 85%.

La brecha digital entre los grupos vulnerables

Según la definición del estudio de la Generalitat de Cataluña sobre la brecha digital, «un grupo vulnerable es aquel que corre el riesgo de exclusión social o marginación debido a su sexo, raza, ideología, situación socioeconómica, etc.»

A las vulnerabilidades sociales más reconocidas se suma también una vulnerabilidad específicamente digital. Los grupos digitalmente vulnerables son aquellos cuyos conocimientos no serían suficientes para superar el nivel más básico de la prueba ACTIC.

El estudio sobre la brecha digital en Cataluña, basado en datos recopilados por Cáritas, señala que, entre los grupos vulnerables, el acceso ilimitado a Internet es menor que el de la población general catalana. Además, casi el 50% de los hogares vulnerables se encuentran en situación de exclusión digital.

Esta desconexión se traduce también en una pérdida de oportunidades a la hora de recibir ayudas de las autoridades públicas, buscar empleo, formarse o establecer y fortalecer relaciones sociales, lo que afecta a más del 30% de este grupo.

En definitiva, la brecha digital no es solo una cuestión de acceso a la tecnología, sino una desigualdad estructural que abarca diferentes dimensiones: acceso, uso y conocimiento. En el ámbito de los servicios sociales, esta realidad es especialmente evidente, ya que los grupos vulnerables se enfrentan a múltiples barreras económicas, educativas y de accesibilidad que dificultan su plena inclusión digital.

Como muestran los datos de Cataluña, garantizar la conectividad ya no es suficiente si no se desarrollan al mismo tiempo las competencias digitales y no se adaptan los recursos tecnológicos a las necesidades reales de las personas. En este sentido, iniciativas como el índice IDAUA ponen de relieve la importancia de abordar la inclusión digital desde una perspectiva integral e interseccional.

Por lo tanto, reducir la brecha digital requiere una acción coordinada entre organismos públicos, organizaciones sociales y actores locales, orientada no solo a facilitar el acceso a la tecnología, sino también a capacitar a las personas para que la utilicen de forma autónoma, crítica y significativa. Solo así será posible avanzar hacia una sociedad más equitativa, en la que la digitalización no amplifique las desigualdades existentes, sino que se convierta en una herramienta de inclusión y oportunidad.

¿Cómo contribuye Nidus a reducir la brecha digital?

Nidus es una herramienta digital diseñada para transformar el apoyo social. Sus funciones y su experiencia de usuario contribuyen a reducir la brecha digital de las siguientes maneras:

  • El diseño web se ha creado de acuerdo con los estándares de accesibilidad del W3C (WCAG 2.2 AA).
  • Los textos están certificados por la Asociación de Lectura Fácil.
  • La caja fuerte digital permite acceder a los documentos en cualquier momento y sin conexión a Internet. Además, los usuarios pueden acceder a ella desde cualquier dispositivo iniciando sesión.
  • El asistente de inteligencia artificial, formado específicamente por los servicios sociales, guía y facilita las tareas del usuario.
  • El mapa de servicios recopila información sobre lugares de interés para el usuario, presentándola en un formato fácilmente accesible.
  • La aplicación está disponible en más de 6 idiomas, lo que la hace accesible a una amplia gama de usuarios.

La seguridad digital como garantía de dignidad en el sector social

La digitalización ha aportado herramientas que facilitan el trabajo de los profesionales del sector social, pero también plantea retos. En ámbitos como los servicios sociales, donde se trabaja con información personal y a menudo vinculada a situaciones de vulnerabilidad, suelen surgir dudas sobre la seguridad y la protección de datos: ¿cómo se protegen los datos?, ¿qué riesgos existen?, y sobre todo, ¿cómo podemos garantizar que la tecnología no comprometa la dignidad y la privacidad de las personas atendidas?

Por qué la seguridad es esencial en los servicios sociales

En los servicios sociales se gestionan datos altamente sensibles de las personas atendidas: información personal identificativa, informes sociales, historiales familiares, datos económicos, diagnósticos, situaciones de violencia, medidas de protección de menores… La combinación de estos datos crea perfiles muy detallados que, si se filtran o se utilizan de forma indebida, pueden tener consecuencias graves como discriminación, estigmatización, suplantación de identidad, extorsión o incluso riesgos físicos en casos de violencia machista o conflictos familiares.

La confidencialidad de los datos y la información personal está reconocida por el Sistema Catalán de Servicios Sociales como uno de los derechos sociales fundamentales. La protección de datos no es solo una obligación legal, sino una condición imprescindible para garantizar la dignidad, la privacidad y el bienestar de personas que a menudo se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

La digitalización de los servicios sociales y los rápidos cambios y avances, como el auge de la inteligencia artificial, amplían el reto de mantener la privacidad y la confidencialidad de los datos de las personas atendidas.

La seguridad digital se convierte, por tanto, en un elemento esencial para garantizar la dignidad y la integridad física y emocional de las personas atendidas, así como su confianza en los servicios de atención.

Retos de seguridad tecnológica en el ámbito de los servicios sociales

Uno de los problemas más habituales a los que se enfrentan los servicios sociales en el ámbito digital es la dispersión de la información. A menudo las bases de datos están repartidas entre diversas aplicaciones y sistemas poco integrados. Esta fragmentación no solo dificulta el trabajo diario, sino que incrementa los riesgos de seguridad: más puntos de acceso, más vulnerabilidades y más posibilidades de error. Centralizar la información en un único espacio seguro ayuda a reducir riesgos y a mejorar la gestión de datos.

La inteligencia artificial: compartición de datos confidenciales y fuga de información

El auge de la inteligencia artificial aporta numerosas ventajas en la optimización de tareas y la agilización de procesos, permitiendo liberar tiempo para ofrecer un mejor acompañamiento a las personas atendidas. Sin embargo, también surgen dudas y cuestiones éticas alrededor de esta herramienta tecnológica. En los servicios sociales, estas inquietudes son especialmente relevantes debido a la sensibilidad de los colectivos y casos con los que se trabaja.

La IA puede suponer una amenaza para la privacidad y la seguridad. Estas herramientas recopilan grandes cantidades de datos proporcionados por el usuario, que se utilizan para entrenar los modelos y ofrecer respuestas más personalizadas. Esto puede comprometer la privacidad si los datos se envían a servidores externos, si no hay control sobre dónde se almacenan o si se utilizan para mejorar modelos comerciales. Este riesgo es crítico en servicios sociales, donde se trabaja con datos especialmente protegidos.

Otro reto es la posible fuga de datos, es decir, que la información proporcionada por un usuario pueda ser compartida con otros. Esto puede ocurrir si se trabaja con modelos no aislados, si hay errores en la gestión de memoria del sistema o si no existen protocolos estrictos de compartimentación.

Brecha digital y seguridad: la vulnerabilidad digital

La brecha digital no solo afecta al acceso a la tecnología, sino también a la capacidad de protegerse frente a riesgos digitales. Según el estudio sobre la Brecha Digital en Cataluña, suele observarse una relación entre colectivos vulnerables y un menor nivel de habilidades y competencias digitales, incluidas las relacionadas con la seguridad digital y la protección de datos.

Las personas con menos competencias digitales pueden tener más dificultades para:

  • reconocer cuándo están compartiendo datos sensibles
  • detectar aplicaciones o webs no seguras
  • entender qué implica dar consentimiento digital
  • elegir contraseñas seguras
  • identificar intentos de phishing
  • gestionar permisos y configuraciones de privacidad

Esto las hace más vulnerables a filtraciones involuntarias o a compartir información sin ser conscientes de ello.

¿Cómo protege Nidus los datos?

La app de Nidus está diseñada teniendo en cuenta las necesidades de las personas atendidas por los servicios sociales, situando la seguridad de sus usuarios en primer plano.

Por un lado, Nidus incorpora mecanismos de seguridad para proteger los datos:

  • Encriptación de la información.
  • Servidores seguros con monitorización 24/7 para prevenir accesos no deseados, ataques o amenazas que puedan comprometer el sistema.
  • Sistema de IA cerrado, donde los datos y las respuestas generadas se tratan exclusivamente dentro del entorno de la aplicación y no se almacenan ni se utilizan para entrenar modelos externos, garantizando la confidencialidad.

Por otro lado, Nidus está orientada a ofrecer a los usuarios las máximas garantías de seguridad y a empoderarlos en la decisión de compartir, o no, la información que deseen, mediante funcionalidades como:

  • Autenticación de doble factor, que permite una doble validación del perfil para evitar accesos no deseados. A diferencia de otros programas, Nidus ofrece la posibilidad de realizar esta validación con el apoyo de un profesional autorizado, lo que contribuye a reducir la brecha digital y garantiza la seguridad incluso cuando la persona no dispone de móvil o correo electrónico.
  • Refuerzo de la protección de datos. El usuario siempre decide qué quiere compartir. Cada acción requiere su consentimiento.
  • Unificación de diversas funciones en un entorno fácil de usar, lo que evita confusiones y reduce la brecha digital.

La digitalización de los servicios sociales es una gran oportunidad, pero solo será realmente transformadora si se lleva a cabo con garantías de seguridad. No se trata solo de innovar, sino de hacerlo con criterios claros de seguridad, confidencialidad y respeto por los derechos de las personas atendidas.

En un entorno donde se gestionan datos especialmente sensibles, proteger la información no es una cuestión técnica: es una responsabilidad ética y un compromiso con la dignidad de las personas. Impulsar soluciones que integren la protección de datos desde el diseño, que reduzcan riesgos y que hagan comprensible y accesible la gestión de la información es clave para generar confianza y garantizar una atención de calidad.

Nidus apuesta por esta visión: un modelo en el que la tecnología acompaña, pero no sustituye; donde la seguridad es central; y donde las personas mantienen siempre el control de su información. Porque en los servicios sociales, proteger los datos es también una forma de proteger a las personas.

El chat Nidus, la herramienta de mensajería que mejora la comunicación y la atención al usuario

Las nuevas versiones de las aplicaciones Nidus e iSocialPro ya incorporan la funcionalidad de chat Nidus. Esta herramienta de mensajería integrada mejora la forma en que usuarios y profesionales interactúan, un paso significativo hacia una comunicación y una atención más ágiles y eficientes.

¿Qué nos permite hacer el chat de Nidus?

Ahora podrás contactar con tus usuarios vinculados y con otros profesionales, y hacer un seguimiento de las conversaciones sin salir de la aplicación.

Como cualquier otra aplicación de mensajería, permite enviar mensajes escritos y de voz, así como compartir de forma instantánea documentos, vídeos e imágenes.

A diferencia de otros servicios, el chat de Nidus no está vinculado a ningún número de teléfono, y las conversaciones se pueden recuperar y continuar en cualquier momento iniciando sesión con tus credenciales de usuario desde cualquier dispositivo.

Con esta nueva funcionalidad, las oportunidades son múltiples: resolver consultas o dudas de manera inmediata, intercambiar de forma eficiente documentos e información, organizar citas o reuniones con facilidad, enviar recordatorios… ¡y mucho más!

Para acceder, solo tienes que entrar en la opción “Mensajes”, que encontrarás en el menú de la parte inferior de la pantalla, o bien enviar un mensaje desde el botón que aparece en el perfil de cada usuario o en el icono del profesional.

Captura de pantalla de Xat

¿Qué ventajas tiene contar con el chat de Nidus?

Las ventajas de disponer del chat de Nidus son diversas:

  • Mejora de la comunicación: facilita la interacción entre usuarios y profesionales.
  • Intercambio rápido de información: desde mensajes de texto hasta archivos multimedia, todo al alcance de la mano.
  • Flexibilidad sin ataduras: no compromete el número personal de usuarios ni de profesionales.
  • Persistencia de las conversaciones: las interacciones se pueden recuperar y continuar en cualquier momento y desde cualquier dispositivo.

Con el chat de Nidus, la comunicación es más dinámica, la atención al usuario más efectiva y las posibilidades de interacción más amplias. Pruébalo y asegura que la comunicación con las personas que atiendes sea ágil, eficiente y segura.

Nidus presenta los resultados del piloto de desinstitucionalización del Programa Transforma del HiSS

La 2.ª Convocatoria del Programa Transforma del Hub de Innovación Social y Sanitaria (HiSS), dedicada al reto «Alternativas comunitarias a la institucionalización», ha sido el escenario en el que se han compartido los avances del proyecto Nidus Desinstitucionalización. Nidus, la app desarrollada por iSocial para reforzar la autonomía y la vida comunitaria de personas con problemas de salud mental, ha presentado los aprendizajes de su último piloto.

Nidus, una herramienta digital para la vida independiente

Durante el último año, el proyecto ha explorado cómo Nidus puede acompañar a las personas en su proceso de transición hacia entornos de mayor autonomía. En esta fase se ha incorporado una nueva funcionalidad clave: un asistente virtual basado en inteligencia artificial, creado para ofrecer apoyo práctico y emocional en situaciones cotidianas.

Un piloto de seis semanas con resultados muy positivos

El piloto, llevado a cabo con personas usuarias de Pere Claver Grup, Institut Pere Mata y Parc Sanitari Sant Joan de Déu, y con el apoyo técnico de Antares Consulting e InQBarna, ha permitido validar el uso de Nidus en contextos reales. El HiSS ha acompañado el proceso con formaciones orientadas a reforzar la metodología y el impacto de la propuesta.

Los datos recogidos muestran una clara aceptación y utilidad de la app:

  • Valoración global de la experiencia: 4,4 sobre 5.
  • Facilidad para contactar con profesionales: 4,3.
  • Uso y percepción del asistente virtual: 4,4.

Diversas personas participantes indican que Nidus les ha ayudado a sentirse más autónomas, más seguras y mejor conectadas con los servicios y la comunidad.

Impulsando procesos de desinstitucionalización

Los resultados refuerzan el potencial de Nidus como una herramienta clave en los procesos de desinstitucionalización psiquiátrica, facilitando la vida independiente y la vinculación comunitaria. La app continúa evolucionando con nuevos aprendizajes para dar respuesta a las necesidades reales de las personas y de los equipos profesionales.